LÓPEZ ORTEGA
Nace en Alcalá la Real, el 6 de Diciembre de 1946.
Ha realizado una intensa labor artística; desde 1976 su presencia
es constante en el mundo del arte, habiendo conseguido diferentes
premios y galardones. Sus últimas exposiciones las ha realizado
en: 1992 Individual Galería Gir Art, Calafell (Tarragona);
Individual Sala de Arte Valentí, Vilanoveta (Barcelona);
Mención Especial Jurado del Premio Gir Art, Calafell (Tarragona).
1993 Individual Galería Agora-3, Sitges (Barcelona). 1994
Fira del Dibuix, Galería Agora-3, Sitges (Barcelona); Individual
Agora-4, Castellón; Individual Sala de Arte Valentí,
Vilanoveta (Barcelona). 1995 Individual Galería Francisco
Torralba, Terrassa (Barcelona); Colectiva Social Cercle Artístic
de Sant Lluc, Barcelona; Colectiva Galería d'Art Mar, Barcelona;
Individual Galería Monteada, Barcelona. 1996 Individual Galería
d'Art Llahí, Andorra; Artexpo, Barcelona; Sala de Arte Valentí,
Vilanoveta (Barcelona). 1997 Artexpo, Barcelona; Individual Galería
Avima, Denia (Alicante). 1998 Sala de Arte Valentí, Vilanoveta
(Barcelona); Artexpo, Barcelona; Watts Art, Castellar del Valles
(Barcelona). 1999 Individual Sala de Arte Valentí, Vilanoveta
(Barcelona); Artexpo, Barcelona. 2000 Individual Sala de Arte Dukessa,
Vitoria; Artexpo, Barcelona. 2001 Colectiva Sala de Arte Valentí,
Vilanoveta (Barcelona). 2002 Individual Galería Óleos,
Barcelona. 2004 Individual Galería Óleos, Barcelona.
Evoluciona, y bueno es ello, la obra de López Ortega; sigue
manteniendo, en parte, la figuración, la visión impresionista
de los temas que le caracteriza, la capacidad de resolver con pincelada
rica en color, rimando gamas profundas y contrastantes. En el recuerdo
quedan sus plácidos y serenos paisajes, sus recuerdos de
viaje, convertida la pintura en notario de vivencias, captando escenarios
exóticos. Pero la evolución le ha llevado a cambiar
la composición, ya no le basta con la mera realidad. Ahora
López Ortega sigue por otros caminos, más cerebrales
pero igualmente emocionales, a través de los cuales rinde
homenaje a Torres García, con estructuras geométricas
y rítmicas que le permiten crear una nueva realidad consecuencia
de una estructuración meditada pero al mismo tiempo libre
en su expresividad.
Es una pintura de brillantes resultados, atrayente y, posiblemente,
plataforma que le permitirá avanzar hacia una nueva dirección
en la que le cromatismo impondrá su ley. López Ortega
se halla en un buen camino en el que ya se ha producido el encuentro
gozoso con lo personal.
J. Llop S.